DÁNZATE

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jueves, 6 de marzo de 2014

Frases de Isadora Dunca

Isadora Duncan » últimas frases
 
El amor puede ser un pasatiempo y una tragedia.
En la medida en que el sufrimiento de los niños está permitido, no existe amor verdadero en este mundo.

¡Adiós mis amigos, yo voy a la gloria!
El arte no es necesario en absoluto. Todo lo necesario para hacer de este mundo un mejor lugar para vivir es el amor.
Mi lema: sin límites.
Fuiste silvestre una vez. No te dejes domesticar.
Había conocido en mi vida a los más grandes artistas y a la gente más culta y triunfadora, pero ninguno de ellos era feliz, aunque algunos lo simularan. Detrás de la máscara podía adivinarse, sin mucha clarividencia, la misma angustia y el mismo padecimiento. Y es que en este mundo no existe quizá la dicha. No hay sino momentos felices.
Danzar es sentir, sentir es sufrir, sufrir es amar; Usted ama, sufre y siente. ¡Usted danza!
La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo.
Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas...
Si pudiéramos penetrar en nosotros mismos y extraer los pensamientos como el buzo extrae las perlas... ¡Preciosas perlas de las ostras cerradas del silencio, en las profundidades de nuestra subconsciencia!
Me dedicaba a leer todo lo que se había escrito en el mundo sobre el arte de la danza, desde los primeros egipcios hasta el día, y tomaba nota especial de todo lo que iba leyendo; pero cuando hube terminado esta tarea colosal, comprobé que los únicos maestros de baile que yo podía tener eran Jean Jacques Rousseau "Emilio", Walt Whitman y Nietzsche.
Danza
Si podría decirte lo que se siente, no valdría la pena bailarlo.
Así, en algunos días imaginativos, mi cerebro es como los cristales de un ventanal, por los cuales viera bellezas fantásticas, formas maravillosas y los más ricos colores. Otros días, veo sólo a través de unos cristales empañados y grises, y todo es un hacinamiento de inmundicia, llamado Vida.

lunes, 14 de junio de 2010

ISADORA DUNCAN




 

Madre de la danza moderna:

 
 Isadora Duncan es considerada por muchos la madre de la danza moderna. Bailarina, coreógrafa, maestra de baile, pensadora y creadora de una de las primeras técnicas de la danza moderna, Isadora Duncan dejó un gran legado en el mundo de la danza.

Hoy en día su visión acerca de la danza como expresión de la condición humana sigue vigente en las diferentes vertientes de la danza contempóranea.
A principios del siglo XX, Duncan desarrolló una nueva forma de baile que rompió con todos los criterios del ballet clásico, Empezó a bailar descalza vestida en túnicas estilo griego. Bailaba libre de las estructuras, pasos y posiciones del ballet clásico.

Duncan se inspiró en el arte clásico griego, danzas tradicionales, bailes sociales y en la naturaleza para crear una manera de bailar que se basa en movimientos naturales y libres.
La gran contribución de Duncan a la danza no se limita a su técnica de baile y coreografías. Duncan dedicó su vida a hacer visible la danza como un arte legítimo. Hizo numerosas conferencias acerca de la danza y escribió The Art of Dance (El arte de la Danza), un libro que se ha convertido en un requisito de lectura para los que estudian danza.

Sus inicios:

Isadora Duncan nació en San Francisco en 1877, bajo el nombre de Angela Duncan. A la temprana edad de cinco años, Duncan empezó a enseñar baile. Daba clases de baile a las niñas de su vecindario. Ya en ese tiempo Duncan mostraba su capacidad innovadora en la danza. Les decía a sus discípulas que movieran los brazos como si fueran las olas del océano.
En 1890 Duncan empieza a bailar para la compañía San Francisco Barn Theatre. Después de vivir brevemente en Chicago, Duncan se muda a la ciudad de Nueva York. en donde empieza a trabajar para la compañia Augustin Daly.
Estos primeros intentos artísticos de Duncan no tuvieron éxito. En 1899 Duncan se muda a Europa, junto a su familia. Primero vive en Londres y luego se traslada a París.


Duncan crea una nueva forma de baile:

Al principio, Duncan presenta sus coreografías en espacios privados. En poco tiempo empieza a hacer presentaciones públicas de su danza. Su nueva forma de baile alcanza popularidad por toda Europa en los primeros años del siglo XX, y más adelante en Estados Unidos y otras partes del mundo.
En las primeras décadas del siglo XX Duncan desarrolla su nueva forma de baile en todos sus aspectos. Crea coreografías para la música de grandes compositores como Bethoven, Mozart y Chopin. Y desarrolla una técnica de baile completamente nueva.
Su técnica de baile se basa en movimientos que surgen de una manera natural. fluida y libre. En vez de ejecutar pasos estructurados, Duncan baila usando el plexo solar como punto de partida para generar movimientos orgánicos que expresan los sentimientos del creador.
Pero Duncan no sólo se enfoca en crear coreografías y desarrollar una nueva técnica de baile. Duncan comparte una visión de la danza como expresión vital de la vida misma. Promueve una filosofía donde la danza ocupa un lugar sagrado.



Fuente: http://baile.about.com/od/Bailarines-famosos/p/Isadora-Duncan-Y-Su-Legado-A-La-Danza-Moderna.htm

domingo, 24 de diciembre de 2006

BIOGRAFIA DE ISADORA DUNCAN


La búsqueda incesante de la libertad

"Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas…"

Obsesionada por la danza, alcanzó la perfección clásica y fue una constante innovadora; a los cinco años de edad anunció a su familia que sería bailarina y revolucionaria, y lo fue. Pudo ser pianista, pintora o poeta, pero en su danza juntó todo eso.
En su arte se entrevió la sensibilidad artística de su madre, Mary Dora Grey, y la necesidad obsesiva de encontrarse a sí misma por el vacío que le dejó la ausencia de su padre, el banquero Joseph Duncan. Su nombre original fue Ángela, pero desde pequeña, influida por la educación clásica que recibió de su madre, adoptó el nombre de Isadora.

El temprano dolor por la separación de sus padres lo volcó en una http://www2.blogger.com/img/gl.photo.gif
Añadir imagenintensa aprehensión de todo lo que su madre pudo enseñarle, desde el arte de la antigua Grecia hasta la poesía, la plástica y la música contemporáneas. La marcaron para siempre los recuerdos maternos, por ejemplo las clases privadas de piano con las que su madre mantenía el hogar, pero también cuando le transmitía teorías innovadoras como la feminidad, la vida seglar y el paganismo.

Todo eso iba configurando el espíritu libertario de Isadora. Alguna vez, cerca de la playa, los vecinos vieron a la solitaria niña imaginando y creando movimientos con sus manos y sus pies, jugando con las olas y desarrollando la belleza de su cuerpo.

La escuela le pareció una cárcel, por eso la abandonó. Su verdadera educación fue escuchar cotidianamente a Beethoven, Schumann, Schubert y Mozart. El ritmo y la sensibilidad reverberaban en su alma. A los seis años reunió a varios vecinos para mostrarles, con sus gestos, el movimiento del mar.

Cuando fue adolescente, una bibliotecaria la ayudó a interesarse más en la literatura y la filosofía. Basada en la imaginería romántica de Keats, el realismo poético de Whitman y la crudeza de Nietzsche, forjó su propia teoría de la danza. Desde 1897 estudia los movimientos de la danza griega en jarrones de la época clásica conservados en el Museo Británico de Londres. Basándose en esta investigación, organiza un baile que presenta en Londres y varias ciudades europeas.

A los 19 años, en Nueva York, conoció al dramaturgo Augustin Daly, quien le abrió las puertas para presentarse en varios escenarios. El resto fue una sucesión de asombros, incertidumbres y éxitos. Los críticos no soportaban ver a una mujer irreverente que bailaba descalza, con una túnica y sin maquillaje, pero admitían que en su danza había un arte original y apasionado. El éxito obtenido en Inglaterra le abrió las puertas de los principales teatros europeos, recorriendo Francia, Italia y Grecia. Sus ideas influyeron en la compañía de danza de Serguei Diaghiley; en 1902 compra cerca de Atenas la colina de Cópanos para establecer un templo de la danza, proyecto que no concluyó por cuestiones económicas. También realizó actividades de beneficencia.

Regresa a Berlín e inicia una modesta escuela de ballet, en 1913 interrumpe sus actuaciones pues sus dos hijos perecen ahogados. Luego trata de fundar sin éxito su escuela en distintas ciudades europeas; en 1921, por invitación del gobierno soviético, radica en Moscú. Al año siguiente contrae matrimonio con el poeta ruso Serguei Esenin, quién se suicida en 1925.

En 1926 publica "Mi vida"; su capacidad de innovación artística fue extraordinaria, así como dolorosa fue su vida. "La ninfa", además de su belleza, poseía un poder de seducción que la mantenía rodeada de amigos, entre los que se contaban intelectuales, pintores y poetas, así como de numerosos admiradores que deseaban conocerla. La cautivación que ejercía entre los que le rodeaban, determinó que empezaran a ligarla amorosamente con múltiples pretendientes y pronto surgió el mito de que Isadora acarreaba la desgracia a las personas a quienes amaba.

Si la separación de sus padres fue el pesar más agudo en su infancia, luego la esperarían dos hechos aún más trágicos: la desaparición de sus dos hijos, ahogados en el río Sena, en 1913, durísimo golpe para la Ninfa; y su propia y absurda muerte, en Niza, el 14 de septiembre de 1927, cuando su bufanda se enredó en el volante del auto que manejaba. Fue así cómo la danza perdió a una de sus culturas más originales y revolucionarias, tal como ella, cuando niña, se prometió a sí misma y al mundo. En 1928 aparece la obra póstuma "El arte de la danza", escrita por Isadora durante su refugio en Niza, con el deseo de proporcionar un compendio de sus enseñanzas, la cual es considerada obra clásica del género.

Sólo la danza, nada más. La danza del espíritu, como ella decía. Porque estaba convencida de que no era su cuerpo el que bailaba, sino su esencia, su alma, su interior. Fue un ser libertario que jamás sucumbió a los formalismos y que no se dejó encasillar. Una de sus innovaciones fue la libre interpretación de partituras no escritas para ser bailadas, como las de Schubert o Chopin.

Entre sus amores estuvieron Iván Miroski, Oscar Berege, Heirich Thode y Edward Craig. Con ninguno se comprometió, porque le gustaban las relaciones libres. Pero sucumbió ante el poeta ruso Serge Esenin, cuya relación fracasó estrepitosamente. Pero nada impidió que difundiera su arte por el mundo. Creó escuelas en Francia, Alemania y Rusia, y sentó las bases de una danza que se alejó de lo clásico y se opuso a las técnicas de enseñanza tradicional.

Isadora mantuvo su peculiar postura ante la vida: se consideraba atea, practicaba el amor libre y manifestó una opinión positiva acerca de la Revolución Rusa. Su concepto estético reivindicó el culto, el rito y la naturaleza del cuerpo. Tal como fue la enigmática personalidad de la Ninfa. Su amor por el arte rebasó su propia existencia, pues jamás permitió que la pareja, la familia o las necesidades económicas obstaculizaran sus planes de ''hacer la revolución'' en la danza.